09/01/2019

El tratamiento de invierno en Almendro, un sano comienzo para su cultivo

El invierno, la época de parada en muchos cultivos de la mancha, es la estación del año en la que se suelen concentrar los trabajos de poda.

Es importante recordar que cuando realizamos la poda le estamos realizando una herida a la planta, y aunque no corra savia por estar en parada, no deja de ser una vía de entrada para los agentes que causan las enfermedades; por lo que es recomendable el empleo de productos para sellar los cortes de poda, algo necesario cuando los cortes son de gran tamaño.

En el caso de que el cultivo haya sufrido la temida plaga de «avispilla», es muy importante eliminar los restos de poda y los frutos afectados por la plaga mediante la quema; ya que esto ayudará a limitar la incidencia de esta temida plaga en el siguiente ciclo de cultivo.

En referente a los tratamientos de invierno, lo ideal para el cultivo sería realizar dos tratamientos:

 

– Un primer tratamiento, con un formulado de cobre, tras la recolección para proteger de las heridas ocasionadas a la planta.

– Un segundo tratamiento, con un formulado de cobre y un aceite parafínico, tras la poda para prevenir enfermedades y proteger de futuras plagas de insectos al árbol.

Pero debido a las últimas revisiones de los formulados de cobre, los usos y cultivos permitidos han quedado mermados para muchos productos. A pesar de que el cobre es un producto esencial para la agricultura ecológica, su consideración como metal pesado le «pesa» demasiado a la hora de considerar las relaciones toxicológicas con el aplicador y el entorno; por lo que la unión europea ha rebajado el límite de kilogramos de materia activa que se puede emplear por cultivo y año. Esto se traduce en que, en cultivos como el almendro, se han reducido el número de aplicaciones permitidas a una sola. Lo que afecta de manera directa al manejo del cultivo en lo referente a los tratamientos de invierno.

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, lo recomendable a la hora de realizar este tratamiento es hacerlo de la siguiente manera:

– Tras la poda, un tratamiento a dosis máxima permitida de aceite de parafina + formulado de cobre.

Para lograr un resultado óptimo se debe de mojar bien, ya que la efectividad de los dos productos depende de que la planta quede perfectamente cubierta por el caldo. Y aunque pueda parecer que ello va en contra «del bolsillo», al no ser un tratamiento foliar, los volúmenes de caldo empleado son realmente bajos. Lo que unido al bajo coste relativo de los productos empleados, hace que el tratamiento de invierno en almendro resulte verdaderamente económico en cuanto a resultados y costes por hectárea.

En definitiva, el tratamiento de invierno en almendro (y en general en todos los cultivos leñosos de hoja caduca) es un tratamiento que podemos definir como: Ecológico, Económico y Eficaz. Lo que lo hace tremendamente recomendable.

 

Para más información, no dude en consultar al servicio técnico de Agroveyca.

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03/11/2017

Ponemos a prueba dos veces a Kyleo, la solución de Nufarm para hierbas resistentes

El año pasado NUFARM lanzó dos nuevos herbicidas totales: CREDIT 540 -un glifosato de doble sal al 54% de concentración del que ya escribimos un artículo- y KYLEO, del que os venimos a hablar hoy.

 

El Herbicida.

KYLEO es un herbicida total autorizado para su uso en plantaciones de árboles  frutales de pepita, de frutos secos y en parcelas sin cultivo (para pre-siembra). Las dosis de registro son de 6 litros por hectárea para árboles, y de 3 a 5 litros por hectárea para las parcelas sin cultivo.

Desde la desaparición de ETIZOL (Amitrol 24% + Tiocianato Amónico 21%) el año pasado, Nufarm tenía un hueco en su catálogo que KYLEO viene a rellenar: las hierbas resistentes; Ya que su composición y forma de acción hace de este producto un herbicida especialmente indicado para acabar con hierbas difíciles.

KYLEO se compone de GLIFOSATO -SIN Talowamina- al 24%, 2-4-D Ácido al 16% y un adyuvante especial.

A primera vista puede parecer, por las materias activas de su composición, que estamos hablando de una simple combinación de dos potentes materias activas sin más. Nada más lejos de la realidad; Según el fabricante, KYLEO emplea una tecnología capaz de eliminar los tradicionales puntos débiles de las materias activas que emplea para su formulación, llamada «Green Power System» (G.P.S.).

En ella se emplea una nueva sal de 2,4-D de volatilidad reducida (el peligro tradicional de esta materia activa residía en su alta volatilidad que solía causar numerosos «daños colaterales»), un glifosato de gran calidad  que no necesita la talowamina, ya que se incorpora un adyuvante natural que consigue reducir la deriva a la hora de aplicar el producto (lo que evita tener que recurrir a un mojante), mejorar la penetración de las materias activas y su sistemia dentro de las plantas; consiguiendo una mayor eficacia y rapidez.

 

Atendiendo las instrucciones del fabricante, los plazos de siembra recomendados para los diferentes tipos de cultivo pueden verse en la imagen lateral. Conviene respetarlos para hacer un manejo óptimo del producto y evitar posibles daños en los cultivos.

Como ya hemos comentado, este herbicida está especialmente concebido para eliminar aquellas hierbas que por diversas cuestiones puedan ser resistentes al glifosato. Estamos hablando de Moco-pavos (Amaranthus), Cardos o Tovas (Cirsium), Manzanillones (Matricaria), Corrigüela (Convolvulus), o Rodanos (Salsola Kali). Todas ellas hierbas que por unas razones u otras son ya resistentes a dosis de glifosato que podríamos considerar normales. Pero si hay una que es especialmente resistente al glifosato, y que empieza a ser un auténtico problema en aquellos cultivos que no se labran (o no se puede labrar toda la parcela); esa es sin duda alguna la Conyza.

Por experiencia del que escribe, puedo asegurar que dos pases seguidos (15 días de diferencia) de un glifosato convencional (36%) con un mojante especial, a 8 litros por hectárea, no consiguieron hacer nada en absoluto con ella. Solo cuando me informé del tipo de hierba que era, y mezclé glifosato con Etizol, conseguí eliminarla.

 

La prueba

Así pues, sobre el papel todo pinta de maravilla para este producto. Pero ¿es verdad todo lo que el fabricante nos cuenta? En AGROVEYCA preferimos hacer oídos sordos y probar las cosas antes de lanzarnos a recomendar ciegas a este tipo de productos. Por ello hemos realizado unos ensayos propios en nuestros campos, y de los resultados os venimos a dar fe con las imágenes que hemos tomado durante el transcurso de los mismos.

Para la aplicación del herbicida hemos utilizado nuestro Quad, que lleva instalado un equipo de pulverización hidráulico con bomba eléctrica. La aplicación se realizó a bajo volumen, unos 75-80 litros (la capacidad del depósito del equipo) de agua por hectárea con boquillas anti-deriva. La dosis de producto por hectárea ha sido de 5 litros; ya que el objetivo eran hierbas difíciles por su tamaño o por su especial resistencia al glifosato.

 

Los lugares elegidos para aplicar el producto han sido fundamentalmente márgenes de cultivos, caminos de acceso a riegos e instalaciones. De este modo hemos podido encontrarnos con un caldo de cultivo excepcional para malas hierbas de todo tipo, entre las que se encontraba la conyza, mala hierba de especial interés para este ensayo debido a su especial resistencia al glifosato.

Como se puede apreciar en las fotografías, el estado de los lugares de ensayo eran bastante «extremos» por tamaño y condiciones de las malas hierbas (abundante agua y abono).

¿Y qué podemos afirmar de KYLEO?

Pues en primer lugar, que es rápido. Es capaz de fulminar las hierbas más sensibles en menos de dos semanas. Al poco tiempo de haber efectuado la aplicación, ya se observaban los primeros efectos de la parte hormonal del herbicida en la hoja ancha.

 

Tal y como afirma Nufarm, KYLEO ha demostrado ser estable en la aplicación. Como se puede apreciar en las siguientes imágenes, el corte de la aplicación se aprecia a la perfección, al igual que el nulo efecto sobre el cultivo colindante; lo que demuestra la baja volatilidad y deriva del producto.

Sin embargo en la aplicación testigo de glifosato y MCPA que se realizó en otra parcela el mismo día (en condiciones idénticas) se puede apreciar el típico efecto de la deriva sobre el cultivo.

 

¿Y qué ocurre con las hierbas difíciles?

Según nuestras pruebas, KYLEO acaba sin ningún problema con sisimbrium, sinapis arvensis, matricaria (manzanillon) y cirsium (cardos) plenamente desarrollados (más de medio metro de altos). Falta por confirmar unas pruebas sobre Salsola Kali (Rodanos), aunque podemos adelantar que los primeros resultados parecen buenos.

¿Y si hablamos de la Conyza?

En principio los resultados no son tan buenos como con el resto de malas hierbas. ¿Acaba con la conyza?: cuando es pequeña (hasta 10 cm) lo hace perfectamente.

Según nuestros ensayos, cuando la hierba está muy desarrollada el herbicida no ha conseguido acabar con ella. No termina de secarla completamente y acaba por rebrotar.

También hemos de decir que tras comunicar los resultados a los técnicos de Nufarm, éstos nos dijeron que no era normal; que la dosis empleada era más que suficiente como para acabar con la conyza, remitiéndonos a la cantidad empleada de caldo por hectárea como posible responsable de este resultado. Según el fabricante, la dosis ideal de caldo por hectárea sería de 200 litros; mientras que nosotros empleamos menos de la mitad (75-80 litros).

A la espera de comprobar este y otros hechos, lo cierto y verdadero es que podemos afirmar con rotundidad que KYLEO es un muy buen producto. Es una probada solución para hierbas resistentes, y se encuentra a la venta en AGROVEYCA.

Ante cualquier duda, contacten con nuestro equipo técnico.

 

ACTUALIZACIÓN.

Tras unos resultados controvertidos, decidimos volver a poner a prueba a KYLEO; pero esta vez siguiendo las recomendaciones que nos hicieron desde NUFARM: aplicar con volumen de caldo de no menos de 200 litros por hectárea.

La parcela escogida tenía mucha miga la verdad porque estaba plagada fundamentalmente de «coniza» y «pinillos», y no precisamente pequeños. Además, para llegar a la cantidad de agua por hectárea recomendad, se tuvo que hacer en dos pases, ya que el caudal que se consigue con el equipo que utilizamos, no es suficiente como para hacerlo de una sola vez. Si a ello unimos que las condiciones meteorológicas eran las apropiadas para que la evaporación del caldo fuese elevada, resulta que KYLEO se enfrentó a las peores circunstancias posibles.

¿Y cómo resultó?

Pues, aunque le costó, consiguió acabas con las malas hierbas. La situación de estrés de las plantas no ayudó, alargando el tiempo necesario para eliminar las malas hierbas.

Con las malas hierbas menos resistentes se volvió a mostrar rápido e implacable, tal y como se puede apreciar en la siguiente foto que tiene un margen de tiempo de 14 días.

Después de todo lo visto podemos asegurar que el herbicida es eficaz, pero milagros no hace: si quieres resultados rápidos contra malas hierbas difíciles, no os descuidéis y tratad de eliminarlas pequeñas; porque de lo contrario le costará mucho tiempo y dósis eliminarlas…pero lo hará.

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20/01/2017

Que No Debes Olvidar Cuando Aplicas Un Fitosanitario

«El mejor producto mal aplicado puede ser peor que un mal producto bien aplicado».

Con esta frase categórica se puede resumir el objetivo de este artículo: incidir en aspectos, unas veces olvidados o desconocidos, otras despreciados, pero que pueden llegar a resultar claves en la efectividad de un producto; lo que repercute directamente en el bolsillo -tener que hacer las cosas dos veces siempre sale más caro-.

 

El Mantenimiento De La Maquinaria.

Lo que para mucha gente puede parecer algo «de cajón» es lo que suele provocar la mayoría de fallos en la aplicación. Las máquinas se rompen y se desgastan, por lo que un correcto mantenimiento de la maquinaria nos ahorrará muchos quebraderos de cabeza no solo antes de la revisión técnica.

Los puntos claves a revisar no son distintos a los que se revisan en la ITEAF. Aunque en la inspección se revisan más cosas, lo que puede afectar a la aplicación es:

  • Fugas: En mangueras, juntas, filtros o boquillas. Además de la contaminación, lo más probable es que el equipo no funcione con la presión adecuada, lo que repercute en la efectividad de la aplicación. Además, dependiendo del producto que estemos aplicando, las fugas de producto podrían quemar el cultivo por sobredosis.
  • Bomba: De su buen funcionamiento depende que se alcance la presión de aplicación óptima. Con la presión (en las boquillas que lo permiten) se puede variar el tamaño de gota; factor que muchas veces no se tiene en cuenta pero que permite  optimizar la aplicación adaptándose a condiciones meteorológicas y características de los productos que aplicamos. Con un tamaño de gota grande, por ejemplo, reducimos la deriva cuando la aplicación se realiza con viento; y si conseguimos un tamaño de gota fino, mejoramos la cobertura (menos espacios en blanco) mejorando la efectividad de algunos herbicidas o insecticidas, optimizando el caldo por hectárea.
  • Manómetro: Es la parte que nos indica la presión de trabajo. Si bien resulta difícil sin el material adecuado comprobar su estado, es aconsejable equipar manómetros que nos permitan una lectura correcta de la presión, acorde a las escala de presiones con las que solemos trabajar. No sirve de nada un manómetro que indique hasta 50 bares, si nuestra presión de trabajo, como mucho es de 4 o 5 bares de presión.
  • Boquillas:  De su estado depende que la cobertura del caldo sobre el cultivo sea la correcta. Su mal estado por desgaste o rotura puede provocar excesos o defectos de producto. Si bien con fungicidas o insecticidas es más difícil de apreciar, los efectos de su mal estado sobre el cultivo aplicando herbicidas se hacen patentes cuando no acaban con las malas hierbas (defecto) o queman el cultivo (exceso). Además de su estado, hay que tener en cuenta que la variedad de boquillas existentes en el mercado es abrumadora, por lo que prácticamente existe una boquilla que se adapta a cualquier combinación de condición ambiental y producto y presupuesto que se nos pase por la cabeza. Comprobar su estado es tremendamente fácil: visualmente se tiene que ver que no hay alteraciones en el abanico, y con una jarra medidora se puede comprobar que el caudal es el correcto, si comprobamos que la cantidad de líquido por minuto que desprende la boquilla (a una presión determinada), coincide con las tablas de presión de las boquillas.

 

Condiciones Ambientales.

Dentro de todo lo que puede afectar a una aplicación, las condiciones meteorológicas es lo único que no podemos controlar; pero si podemos adaptarnos a ellas, teniendo en cuenta cómo afectan a los productos que estamos manejando, mediante las herramientas adecuadas.

Los factores más a tener en cuenta son:

  • Temperatura: Normalmente todos los productos químicos tienen un rango óptimo de efectividad térmica que viene reflejado en la etiqueta de los mismos; bien porque la predisposición de las plantas no es la adecuada para asimilar los productos o bien porque la temperatura afecta a la composición del mismo -hay productos que se degradan por encima de cierta temperatura-, lo más conveniente resulta esperar al momento del día en el que la temperatura sea la adecuada. En condiciones de temperatura alta y baja humedad relativa, siempre que esta no afecte a la composición del mismo, lo que pasa es que parte del producto que aplicamos se pierde por evaporación. Para evitarlo podemos recurrir a coadyuvantes (mojantes) que sean anti-evaporantes; esto ayudará a mejorar la efectividad de nuestros tratamientos.
  • Viento: Tanto el exceso, como la falta del mismo representa un problema para la aplicación. La falta de viento nos traerá dificultades cuando el cultivo sobre el que vamos a hacer una aplicación presenta una alta densidad de vegetación; para que la penetración del calda sea óptima, se realiza realizar tratamientos cuando la velocidad del viento sea mayor de 8 km/h. Cuando la velocidad del viento empieza a superar los 23 km/h, la deriva del producto empieza a suponer un auténtica problema aun cuando se utilizan boquillas anti-deriva (boquillas que limitan la deriva del producto por viento). Si no podemos esperar a que las condiciones de viento sean las ideales, la solución pasa por rascarse el bolsillo y dotar a nuestro equipo de aplicación de un sistema de cortinas de aire comúnmente denominado “twin” -por los equipos de pulverización de la marca hardi que emplean este sistema-.
  • Humedad: En condiciones de hielo, rocío o niebla la prudencia y el sentido común aconsejan no realizar ningún tipo de tratamiento ante el peligro de que la aplicación se lave por exceso de humedad ambiental. Pero al contrario de lo que nos imaginamos, es bajo condiciones de niebla o rocío cuando mejora la efectividad de ciertos compuestos de glifosato (Entre ellos algunas formulaciones de ROUNDUP, de las que AGROVEYCA es distribuidora). Ello se debe a que la alta humedad ambiental, unido a una alta concentración de glifosato (se recomienda aplicar el producto con volúmenes de caldo de 100 a 150 litros de agua por hectárea), facilita la penetración del glifosato en la planta. De este modo, ya que se maximiza la cantidad de materia activa en planta, las plantas mueren con mayor rapidez.
  • Otros Factores: Un factor a tener en cuenta, y muy poco conocido es la Inversión térmica. Este fenómeno normalmente se da cuando el viento se calma y el aire caliente comienza a ascender y por debajo de esta una capa de aire frío ingresa; al invertirse estas capas de aire, si se realizan aplicaciones, las gotas de agua que se pulverizan quedaran suspendidas en el aire por la diferencia de densidad y no caerán como deben, produciéndose desplazamientos laterales (o derivas) de las mismas a distancias que pueden producir graves daños si terminan cayendo en un cultivo sensible al producto aplicado

Preparación del Caldo.

Por último vamos a considerar los factores a tener en cuenta cuando preparamos el caldo. Estos no se suelen contemplar, pero suelen los responsables de que una aplicación efectuada en las mismas condiciones ambientales llegue a cosechar diferentes resultados. Estos son:

  • Estado del agua: Factor más crítico de lo que la gente tiende a pensar. Cuando el agua está demasiado fría, hay productos que pueden no diluirse con facilidad, llegando algunas composiciones de polvo mojable a decantar obturando los filtros, dificultando o haciendo imposible la aplicación. Otro punto a controlar es el PH del agua. Lo más usual es que el PH sea alto (base) en Castilla La Mancha (valores de en torno a 8); por lo que tendremos que acidificar el agua para bajar a valores óptimos de en torno a 7. Para ello se puede recurrir a mojantes que tengan función de regulador de PH, ya que si no la disolución de los productos no será la correcta afectando a la efectividad del tratamiento.
  • Orden de la mezcla: Factor sumamente ignorado o desconocido. Cuando realizamos una mezcla de productos en la cuba, al fin y al cabo estamos mezclando productos químicos, se debe de lleva un orden determinado para añadir productos al tanque; ya que de lo contrario pueden haber reacciones químicas que afecten al caldo, repercutiendo de manera negativa en la efectividad del tratamiento. El orden de mezcla aconsejado para los diferentes tipos de productos es el que se muestra en la siguiente imagen:

Ya por último recordar que en el manejo de los productos fitosanitarios debe de regir el sentido común. No se debe de tratar mas allá de lo necesario y recomendado, apoyándose siempre en  el consejo y supervisión de los técnicos agrícolas, y evitando -siempre que se pueda- el uso repetido de productos y materias activas que conducirán inevitablemente a generar resistencias que agravan los problemas Fito-sanitarios a los que se enfrentan los agricultores.

Ante cualquier cuestión o duda, acudan al servicio técnico de AGROVEYCA. Siempre a su servicio.

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